Música en CAI San Jorge


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18oct / 2019

Música en CAI San Jorge

En CAI San Jorge ya han comenzado las clases de música y nuestros peques las disfrutan experimentando con instrumentos y juegos adaptados a sus edades.

La estimulación musical no se debe limitar a la audición de canciones u obras instrumentales. A medida que la madurez del bebé lo vaya permitiendo, es muy beneficioso combinar música y movimiento, incorporando palmadas, mímica y baile, y animarle a que nos imite. Con ello, le damos a entender que la música es fuente de diversión.

Desde los primeros instantes, el bebé reacciona a la música y se emociona igual que lo hace un adulto. Es la conclusión de una investigación realizada en Italia, financiada en parte por fondos de la Unión Europea y publicada en la revista científica norteamericana PNAS.

Los estudios sobre la escucha musical confirman que, en el primer año, el bebé analiza los estímulos sonoros, y se siente atraído por los cambios de las estructuras armónicas y rítmicas, predisponiéndose para aprenderlas. Lo mismo sucede con el lenguaje.

En general, los expertos coinciden en destacar que los estímulos musicales constituyen una especie de nutrición para el cerebro, y que la sensibilidad que se desarrolla en el niño para la música puede tener efectos positivos sobre la concentración, atención y memoria.

Asimismo, parece que los niños que están rodeados de forma precoz de un ambiente musicalmente rico y estimulante producen las denominadas “lalaciones musicales”, una especie de “vocalizaciones melódicas”, antes que los demás, y empiezan a cantar entonando a los dos o tres años, mucho antes que la media de los niños, que se sitúa entre los seis o siete años.

Hoy en día, los beneficios de la música se utilizan como terapia para tratar dificultades de varios tipos, relacionadas con los aspectos motor y comunicativo. El ambiente sonoro-musical constituye una parte importante en el desarrollo y en el equilibrio del individuo. Mediante la aplicación de diferentes técnicas, la musicoterapia intenta estimular a la persona a través del enriquecimiento del ambiente sonoro que la rodea.

Además la música para el niño es un medio expresivo y de comunicación, pero más aún es una forma de vínculo con los otros. A través de ritmos y melodías los niños viven sensaciones y sentimientos que generan diferentes aprendizajes en continua relación e intercambio con el “mundo”, las personas y los objetos. Dar lugar a estas manifestaciones musicales–sonoras es dar lugar a que un niño pueda experimentar, explorar y conocer a través de iniciativas propias, nuevas experiencias que favorecen el aprendizaje basado en las emociones.

La música es un lenguaje. Una organización que introduce a los niños a los sonidos y significados de las palabras, y a su vez permite el desarrollo de la memoria. Puede ser el motor para desempeñar habilidades motrices, intelectuales, sociales, y emocionales. Escuchar música adecuada a su edad, permite el descubrimiento de estructuras verbales que, a través de un juego espontáneo del niño en relación con lo que suena, puede ir explorando y consolidando la comunicación verbal y el lenguaje. A medida que un niño va creciendo, va dando lugar a otras estructuras musicales, es decir, pasa de estructuras sonoras simples a cada vez más complejas, lo cual va aumentando y enriqueciendo no sólo su búsqueda sino también que va acompañando los procesos del pensamiento y su creatividad.

Fuentes: musicoterapiaenlainfancia.com, conmishijos.com, mibebeyyo.elmundo.es

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