La importancia de la actividad física para la salud


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12dic / 2019

La importancia de la actividad física para la salud

La actividad física ha demostrado ser un factor de prevención importante en, al menos, 35 patologías crónicas y, además, constituye un elemento esencial para mantener la calidad de vida de las personas a lo largo de los años. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el 6 de abril como Día Mundial de la Actividad Física y potenció la iniciativa “Move for Health” que se celebra en el mes de mayo.

Sin embargo, el porcentaje de población en España, según la última Encuesta Nacional de Salud, que se mantiene inactiva es muy alto: más del 40% de personas mayores de 15 años se declara sedentaria; a estos porcentajes hay que sumar los de las personas que no cumplen los mínimos de actividad física recomendada.

Esta tendencia, que aumenta con la edad, nos lleva a hablar en nuestras consultas y con todos nuestros medios, sobre beneficios y recomendaciones sobre actividad física para la salud y hábitos de vida saludables.

La actividad física contribuye a la prolongación de la vida y a mejorar su calidad, a través de beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales, que han sido avalados por investigaciones científicas.

BENEFICIOS FISIOLÓGICOS

La actividad física reduce el riesgo de padecer: Enfermedades cardiovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y diabetes.

  • Ayuda a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal.
  • Fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea.
  • Fortalece los músculos y mejora la capacidad para hacer esfuerzos sin fatiga (forma física).

BENEFICIOS PSICOLÓGICOS

La actividad física mejora el estado de ánimo y disminuye el riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión; aumenta la autoestima y proporciona bienestar psicológico.

BENEFICIOS SOCIALES

Fomenta la sociabilidad.

Aumenta la autonomía y la integración social, estos beneficios son especialmente importantes en el caso de discapacitación física o psíquica.

BENEFICIOS ADICIONALES EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Los beneficios comprobados en estas etapas son:

La contribución al desarrollo integral de la persona.

El control del sobrepeso y la obesidad. En esta etapa, el control de la obesidad es muy importante para prevenir la obesidad adulta.

  • Mayor mineralización de los huesos y disminución del riesgo de padecer osteoporosis en la vida adulta.
  • Mejor maduración del sistema nervioso motor y aumento de las destrezas motrices.
  • Mejor rendimiento escolar y sociabilidad.

Recomendaciones por edades sobre actividad física para la salud:

Jóvenes (5 a 17 años)

60 minutos diarios, como mínimo, en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
Actividad física, en su mayor parte, aeróbica. Y ejercicios para reforzar la musculatura.

Adultos (18 a 64 años)

150 minutos semanales de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o 75 minutos de actividad física aeróbica más intensa. O una combinación equivalente de actividades moderadas y más intensas. (Actividad aeróbica en sesiones de 10 minutos de duración como mínimo.)
Para obtener aún mayores beneficios para la salud, se puede aumentar hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente.
Dos veces o más por semana, actividades para fortalecer los grandes grupos musculares.

Personas mayores (+65 años).

150 minutos semanales a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física más intensa aeróbica durante 75 minutos (en sesiones de 10 minutos mínimo) o una combinación equivalente de actividades moderadas e intensas.
Para obtener mayores beneficios para la salud, los adultos de este grupo de edades pueden dedicar hasta 300 minutos semanales a la práctica de actividad física moderada aeróbica, o 150 minutos semanales de actividad física aeróbica más intensa, o una combinación.
Realizar actividades que fortalezcan los principales grupos de músculos dos o más días a la semana.
Si el estado de salud no lo permite, mantenerse físicamente activo en la medida de lo posible.

Ante todo, se debe evitar y combatir el comportamiento sedentario que es, en sí mismo, un factor de riesgo cardiovascular.

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